Shitmat quiere ver bilis en mis ojos (y los tuyos)


[ Nota previa del escritor: la lectura debe ser acompañada por Dj Shitmat - Ellesse Warrior, a un volumen que sea capaz de interferir con su lectura ]

El reinante silencio de aquella noche de viernes se rompía a ratos por un sonido bajo y constante: venía desde La Cueva, la cual era literalmente una cueva.
Se encontraba cerca de sector de El Ermitaño en el Sta. Lucia, y había sido descubierto hace poco tiempo por uno de esos grupitos de jovenes con ganas que de vez en cuando organizaban fiestas.

Antes de llegar, prendo un cigarro. Un viejo lobo de ciudad me contó hace mucho tiempo que aquella mínima acción podía marcar la diferencia. Sobre todo en una noche como esta.

A medio camino del cigarro, y a dos metros de la entrada, se acerca una lola para pedirme fuego. Primer punto de la noche. La entrada perfecta para entablar una conversación con una extraña.
Conversar con extraños es tán gratificante como descubrir un juguete que dabas por perdido, o una carta que escribiste hace años y que nunca entregaste.

Como sea, entramos juntos. Nuestros miradas se cruzaron, y en el acto dibujaron un lazo imaginario color verde hacia la barra. Una caipirinha - dice ella. Un vodka - pido yo. Estaba claro que ambos queríamos desinhibirnos luego. Nisiquiera por un tema sexual ni mucho menos, sino porque ambos queríamos disfrutar la noche, y el hecho de estar rodeados de desconocidos, en un lugar desconocido, nos cohibia.

Dicho y hecho: 30 minutos después (mi resistencia es horrible) estabamos riendonos de un grupo de 5 niños de unos 15 años que querían entrar a La Cueva.
Sus rostros denotaban que habían encontrado nuestro lugar luego de mucha busqueda. Muy de seguro escucharon rumores sobre La Cueva por parte de alumnos de cursos mas avanzados en su colegio.

Una vez que los guardias(dos tipos flacos y largos, en plan Teleradio Donoso) los hecharon, el silencio se lleno de nuestras bocas. Quedaba claro que la química duró 30 minutos.
Ni siquiera le pedí su celular. No quería. De haber querido, me hubiese acordado.

"Después de la fiesta, el silencio te deprimer harto", rezaba Julita Rose



Por Mr. H

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