A la hora del recreo me quedo arriba, durmiendo en la sala. Y cuando mi compañero me despierta me percato que otra vez la cotona quedó babeada.La señorita me inculpa del robo de sacapuntas y me citan al apoderado. En la noche mi mamá descubre el escondite de las pruebas de historia, me rompe las láminas repetidas y volvía a perder todas las bolitas de leche.
Un verdadero día de mierda querida, pero que le vamos a hacer... ahora solo me dedico a mirar las luces de esta ciudad que tanto me odia mientras viajo rumbo a casa en el furgón del tío Arnaldo. Solo quiero patinar con mis amigos y despejar mi mente de estas cosas.


La televisión nocturna y sus películas ochenteras no tienen mucho que ofrecer en la cotidianidad del humano común. Pero sirve como excusa para poder admirar el colapso espontáneo de nuestras miradas magnéticas frente al televisor. Tus colores que con las luces de la pantalla crecen y cambian cada segundo. Te juro que no puedo evitar caer en la hipnosis, te juro que no es por ese actor bien peinado que defiende la patria ni por su amada ramera. Te juro que nunca había visto esta película y no me esperaba encontrarme con esto.






Feel the sunshine y muerde el pasto, eso si que es un consejo de vida.





